Lloraba
sin parar hasta encontrarte
No podía
despertar hasta sentirte
cogido
de mi mano, abrazado a mi cuello,
llenándote
de besos y de halagos
A veces,
despertaba sin haberte hallado
Con el
frío de la almohada lijando mi cara
Con el
sueño ahogado, con el alma amarga
Cuántos
años hace que no te sueño
Cuántos
años que te perdí y no te he hallado
Cuánto
tiempo llorado, soñando pesadillas
Ensuciando
mis sueños con tu imagen
Cuánto
tiempo sin cogerte la mano, sin besarte
Sin
naufragar mis sueños, sin mi almohada enfriarse
Cuánto
tiempo borrado, con el alma más dulce
Cuánto tiempo enterrado. ¡Dios mío, cuánto!
Cuánto tiempo enterrado. ¡Dios mío, cuánto!
